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domingo, 23 de diciembre de 2007

Somosierra




Cada vez quedan menos establecimientos antiguos abiertos en el centro de la ciudad. Cuando entras en uno de ellos parece como si se hubiera detenido el tiempo.
Las pocas cafeterías tradicionales que, sobreviviendo a la modernidad, aun permanecen abiertas pero son de otro tiempo, hoy son frecuentadas principalmente por personas mayores. Las frecuentan con añoranza, por lo que estos espacios significaron en tiempos y porque quizás sólo ellos pueden recordar lo que en su día fueron.
En los años sesenta y setenta las cafeterías estaban en boga. Las más famosas se situaban en los barrios más ricos y en las calles comerciales de la ciudad, como la Gran Vía, Goya, Fuencarral o Princesa: "Entonces, por esas calles sólo se veía pasear a gente bien que salía de casa muy bien arreglada para ir al cine, al teatro o a las cafeterías".

En tiempos fueron establecimientos con glamour a las que iban señoronas elegantes, niños repeinados con pantalón corto, dandys con traje, bastón y sombrero, oficinistas o estudiantes universitarios de buenas familias. Se bebía café o chocolate y se tomaban tostadas, sandwiches o tortitas con nata.

Hoy quedan pocas en pie. Las que siguen abiertas y no se han renovado aún huelen a formica, a batidora de acero inoxidable y a camareros vestidos con chaquetilla blanca y pantalón negro, que orgullosos siguen sirviendo café a las señoras con la mano izquierda a la espalda.
Siguen oliendo a pastelería, a milhojas y a reinas de chocolate. El hilo musical sigue emitiendo las mismas sintonías de siempre que hoy parecen rescatadas de una película de Alberto Closas.

Pero también huelen a soledad, a necesidad de hablar con alguién, a merienda y a melancolia. A viudas y viudos.

La señora Isabel, fiel a su cita, todos los días a su visita:

-Buenas tardes doña Isabel. saluda el camarero.

-Buenas tardes, un café y una tostada, por favor.

-Como siempre señora. ¡Márchando una tostada para la Señora Isabel!. -¿Al final no le ha tocado ni la pedrea Señora Isabel?.

-Pues ya ve usted. ¡como me acuerdo estos días de mi marido!, ¿se acuerda usted cuando veníamos juntos a tomar el cafelito?.

-Pues claro Doña Isabel, le gustaba corto de café y con leche muy caliente...


Madrid, 22 de diciembre de 2007

jueves, 28 de diciembre de 2006

lunes, 3 de julio de 2006

Nacho Mastretta




Madrid, 3 - jul, 06.

Cientos de personas se congregaron ayer en la Plaza de España de Madrid, entre fans y personas que en la tarde-noche de un domingo tranquilo frecuentan el turístico entorno, para asistir al único concierto que el polifacético músico Nacho Mastretta ha ofrecido en la capital.

La actuación de Mastretta en la que, como en el resto de conciertos programados en su gira, le acompañaron otros músicos de primera talla, se enmarca dentro de la programación del Festival "Veranos de la Villa'06" que organizado por el Ayuntamiento incluye en su cartel más de un centenar de propuestas culturales entre teatro, danza, música y otros espectáculos, en esta edición con el objetivo de 'hacer más llevaderos los efectos del calor'

domingo, 26 de febrero de 2006

Y... llegó la nieve y lo inundó todo





Pues nada que así es como he encontrado mi coche al ir a montarme en él para ir prontito por la mañana a hacer deporte al polideportivo. Y es que ayer me acosté pronto y la verdad es que al estar todo el día 'hibernando' -encerrado estudiando, leyendo y vagueando, pero en casa- no me enteré de lo sucedido en la calle durante la tarde-noche.

Por la tarde estudiando y por la noche durmiendo como un angelito, de tal modo que hoy, cuando me despertaba y me dirigía a la ventana para subir el estor y que entrara la luz de la mañana no podía ni imaginarme lo que estaba viendo. Los ojos borrosos pero el sol se reflejaba perfectamente en el color blanco de la nieve que completamente había cuajado sobre la acera, los coches, los tejadillos y las catalanas de las ventanas. En fin ha sido una experiencia agradable, que hacía tiempo que no vivía, y así es como me he despertado hoy.


En mi recorrido hacia el polidepotivo, desde el coche, he podido observar escenas bucólicas, como la de los barrenderos del ayuntamiento que estaban quitando a palazos la nieve de la carretera, la de varios vecinos quitando con la escoba -o con lo que podían- la nieve que se había acumulado a la entrada de sus garajes, o la de niños en el parque que no habían desaprovechado la oportunidad para construir su muñeco -eso sí con bufanda y gorro incluido-.



Todo ha amanecido blanco: los coches, los toldos, las rotondas, las laderas, los tejados, todo se veía completamente nevadito... Y es curioso como cambia el paisaje sólo porque el agua haya caido sobre la superficie terrestre en forma solidificada, se haya posado y haya cuajado sobre los elementos creando una manta blanca y transformando, por un momento, el color con el que estamos acostubrados a asociar la cosas que vemos en nuestros 'paisajes cotidianos'.


Es como la vida, si cambiamos el color o el matiz con el que miramos a los demás, a nosotros mismos, a los hechos y a las cosas, si miramos con otros ojos determinadas cosas que estamos acostumbrados a ver siempre de la misma forma, quizas podamos ampliar nuestra mente y conocer o descubrir nuevos puntos de vista o cosas nuevas que antes jamás hubieramos pensado.